Beneficios y propiedades de las almendras

Beneficios de las almendras

Estos pequeños frutos constituyen toda una fuente de nutrientes. Esto no es nada nuevo, sus propiedades se conocían desde hace milenios, siendo el almendro uno de los primeros cultivos domesticados. 

Sus orígenes se encuentran en Asia Central hace cerca de 5000 años, pero serán los griegos los que más tarde distribuirán esta joya por el mediterráneo.

La almendra al ser una semilla, tiene por sí misma capacidad de dar lugar a un nuevo árbol, por lo que el 50% de su contenido son grasas. La mayoría de ellas ácidos grasos monoinsaturados, que se caracterizan por ser muy saludables. Pero no solo eso, entre sus componentes no podían faltar numerosos antioxidantes, fibra, vitaminas, minerales y proteínas. Todo un cóctel de salud. 

Entre sus principales beneficios se encuentran: 

Gran valor nutricional 

El 20% de  su contenido son proteínas, además de poseer numerosos minerales como calcio, zinc, magnesio y selenio, vitamina E y otras del vitaminas del grupo B. 

Ayudan a controlar el peso

Aunque es comúnmente pensado que las almendras engordan, esto no es cierto. 

A pesar de ser un fruto seco con alta cantidad de grasa, se ha demostrado que su consumo moderado favorece la reducción de peso. ¿Pero cómo puede ser eso? 

Recientes estudios apuntan a que no digerimos la totalidad de las grasas presentes en los frutos secos, siendo las almendras uno de los que tiene un margen de diferencia mayor. Alrededor de un 20% del contenido graso estimado como presente no es aprovechable por nuestro sistema digestivo. En los cacahuetes este porcentaje es del 10-15%, mientras que en los pistachos del 5%. 

Esto quiere decir que estamos sobreestimando el contenido calórico que realmente obtenemos de las almendras. 

Por si no fuese poco, estos frutos nos ayudan a reducir el apetito. Su contenido alto en fibra y en proteínas hacen de ellas un alimento saciante, procediendo la clave de su poder de la sinergia entre sus componentes.

No solo dan sensación de plenitud, sino que reducen los antojos y el deseo de comer. 

Estudios han demostrado que comer un puñado de almendras por la mañana reducirá el consumo de calorías en el resto del día, y que esto puede ayudar a evitar picos de azúcar en sangre. 

Favorecen la salud ósea

Poseen considerables cantidades de calcio, nada menos que 252 mg por cada 100 g de almendras. Esto los hace los frutos secos más ricos en este mineral, siendo esa cantidad superior a la que se encuentra en un vaso de leche. 

El magnesio por su parte ayuda a fijar este calcio en nuestros huesos, así como a la recuperación muscular tras el ejercicio. 

Reducción del colesterol 

Las almendras ayudan a mantener altos los niveles de HDL o “colesterol bueno”, mientras que mantienen a raya los niveles de LDL o “colesterol malo”. Su contenido en vitamina E además nos protege de los procesos oxidativos que producen que dicho colesterol malo obstruya las arterias. 

Si a esto sumamos que aumentan el nivel de antioxidantes en sangre y reducen la presión sanguínea entendemos su papel en la reducción del riesgo de infarto y otras enfermedades cardiovasculares.

Efecto antienvejecimiento 

La vitamina E contiene antioxidantes que combaten el daño oxidativo en el organismo. Disminuyen los radicales libres que perjudican las membranas celulares, reduciendo el envejecimiento y la probabilidad de sufrir enfermedades. Hay estudios que apuntan a que la vitamina E reduce el riesgo de Alzheimer y algunos tipos de cáncer, aunque son necesarias futuras investigaciones sobre el tema. 

Almendras y diabetes 

Las personas con diabetes tipo II tienen niveles bajos de magnesio, lo cual los científicos sugieren que puede tener relación con la resistencia a la insulina. 

Las almendras contienen altos niveles de este elemento. En un estudio realizado en 2011 en el cual se incluyeron estos frutos en la dieta de pacientes con diabetes se demostró una mejor regulación de los niveles de glucosa e insulina en sangre

 

Las almendras tienen grandes beneficios, especialmente si son ecológicas y no han sido tratadas con productos químicos sintéticos. 

Su gran contenido en proteínas y vitaminas del grupo B las hacen grandes aliadas en dietas vegetarianas. Son también un elemento a incluir para deportistas y niños en edad de crecimiento. Esto se debe a su aporte de proteínas, grasas, calcio y magnesio, favoreciendo este último la regeneración muscular post-entrenamiento.  

Constituyen un maravilloso snack saludable, que se puede comer tanto solo como incorporarlo a tus platos. En su pequeño tamaño esconden no solo un gran sabor, sino un gran valor nutricional para cuidar tanto de ti como de los tuyos. 

 

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